Testimonios de vida

Historias de superación en Sinapsi Addiccions

Hacia años que luchaba contra algo que desconocíamos. ¿Qué le estaba pasando a nuestra hija?

Buscando ayuda y llamando a muchas puertas sin encontrar ninguna solución.

Encontrándonos con incomprensión, desconocimiento, falta de medios y empatía.

Ver impotentes el dolor y el deterioro de nuestra hija.

Encontrando finalmente una mano donde agarrarnos. La mano de los profesionales de Sinapsi.

Pep Cleries, SABIA lo que estábamos viviendo y tenia la experiencia, conocimientos y medios para acompañarnos en el largo camino que nos esperaba.

Cuatro años después y después de luchar mucho para superar lo que ahora sabemos que es una enfermedad, nuestra hija es una adicta en proceso de recuperación.

Aquella época tan difícil cada día resulta más lejana el presente es esperanzador.

Debemos una inmensa gratitud a Sinapsi: su apoyo profesional y humano ha estado y es constante.

Como familiares, el proceso nos ha conducido a un intenso crecimiento personal y ahora sabemos que con la ayuda de profesionales cualificados y con constancia y esfuerzo es posible volver a la vida.

M.C.

Tengo 62 años y soy adicto al alcohol. Desde joven empecé a beber como una forma de relación social, una costumbre que fue evolucionando a lo largo de los años.

Justo después de mi jubilación, para mitigar mi propio malestar y el vacío que sentía, empecé a acompañar el alcohol con pastillas antidepresivas que me recetaba el psiquiatra. El consumo se hizo cada vez mayor, el temblor de las manos era más constante y visible a medida que transcurrían los días, cada vez con menos control y la vida comenzó a ser un infierno del cual yo no sabía cómo salir. La enfermedad me había atrapado y yo … no era consciente de ello.

La palabra rendición, nunca formó parte de mi diccionario. Siempre acostumbrado a luchar contra adversidades, no entendía de ninguna de las maneras que este era el peaje que tendría que pagar para vencer los obstáculos de mi particular día a día.

No comprendía la fuerza que tenía el vicio de beber. Sí … sí … yo lo consideraba un vicio. Qué era algo puntual que yo podía controlar, hasta que llegó el fatídico día en que ya todo fue diferente.

Primero era un mareo que se prolongaba, después eran las piernas que no respondían a mi caminar. Empezaron los primeros tropiezos, luego caídas que hacían estremecer, más tarde la vista nublada que me impedía contemplar un día claro. Una mirada que me negaba, una y otra vez a observar, cuando me encontraba frente al espejo.

No era consciente de que el tiempo me dominaba, que yo sólo era un títere arraigado a una enfermedad que poco a poco me devoraba y que yo no sabía identificarla por ninguna parte.

Hasta que un día «comprendí» que rendirme era la única opción posible para empezar a luchar contra la enfermedad. Nunca es tarde si ese momento llega. Y hay que aprovecharlo si de verdad queremos vivir, porque si no, sólo nos queda volver a empezar a morir.

Ahora, después de 18 meses, continuo mi tratamiento en Sinapsí y ahora sí, por fin, empiezo a sentirme libre de decidir mi destino.

Joan Verdaguer

Tengo 54 años, soy mujer y madre. Tuve una pareja adicta al alcohol y a la cocaína, durante más de 12 años. Fueron tiempos de idas y venidas, del ahora sí, es la definitiva…. del nunca más, es la última vez…. Y así fue transcurriendo el tiempo, siempre disculpándole, siempre queriendo saber dónde estaba, qué hacía, siempre “cuidándole”, o eso es lo que yo creía.

Los fines de semana yo también consumía; de hecho era lo único que nos unía.
Era COADICTA y no lo sabía.

Llegó un día en que me que paré a pensar y descubrí que si quería tener otra vida, una vida mejor, sin lugar a dudas tenía que ponerme YO en primer lugar, dejar de querer sentir como él y centrarme en mí, focalizar toda la atención y energía en mi persona, a la que tantas veces dejé de lado.

El primer paso fue leer el libro “Las mujeres que aman demasiado”, recomendado por una psicóloga.

El segundo fue reconocer y localizar el “problema” que tenía. Era Dependencia
Emocional.

El tercer paso fue pedir ayuda para superar este tiempo donde confundía el AMOR con la dependencia hacia mi pareja.

Después de superar un cáncer y cuatro años de terapia individual y grupal, puedo decir con toda la fuerza, salud y libertad lo que conlleva la superación personal de conseguir una vida plena.

Al lado de mi pareja actual he encontrado lo que siempre había deseado, una
relación de respeto mútuo y el amor bien entendido. Ha valido la pena todo el camino para llegar hasta donde estoy ahora.

Gemma J.

Dónde encontrarme:

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Email

info@sinapsisadicciones.com

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